El dióxido de cloro es una estafa y te lo demuestro

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En este blog me he dedicado a compartir información sobre conocimientos que he adquirido durante los últimos 7 años, a través de mis estudios en la universidad y en el inicio de mi joven carrera profesional. Mis publicaciones han sido casi siempre sobre temas de electrónica y programación, aunque de vez en cuando publico un off-topic como este.

De vez en cuando siento la necesidad de expresar lo que pienso sobre un tema y utilizo este espacio para compartir con ustedes esas ideas que me inquietan. Siento que, dentro del marco de la pandemia causada por el COVID-19, este tema es sumamente importante y merece que me salga de mi área de confort para escribir mis opiniones sobre este asunto.

El mundo en que vivimos cambió para siempre en 2020 con el coronavirus. Esta pandemia ha alterado el estilo de vida de la enorme mayoría de personas a nivel del mundo. Aún a principios de 2021, luego de casi un año de que se inició la pandemia, se siguen registrando récords mundiales en casos y en muertes día tras día. Esto nos da a entender que la humanidad aún no ha encontrado una solución eficaz para detener el avance de esta enfermedad, contrario a lo que piensan muchas personas.

Al haber una enorme necesidad por encontrar una solución para el manejo de la pandemia, ha proliferado en Internet una enorme cantidad de «soluciones» que prometen detener el avance implacable de esta enfermedad, siendo algunas inofensivas, otras muy peligrosas, pero, de manera general, todas ineficientes.

Entre las soluciones inofensivas te encontrarás gente que dice que con tomar un té de tal cosa o un batido con tales ingredientes se logra reforzar el sistema inmunológico para así evitar el contagio de la enfermedad. Yo personalmente no creo en muchas de estas soluciones basadas en remedios naturales, pero tampoco creo que representen un peligro para las personas. Incluso me veo tomándome algún tecito de esos en algún momento, más por disfrutar de un té que por creer que funciona.

Y después están las «supuestas curas» que sí son peligrosas. En este post voy a escribir específicamente sobre una de las soluciones más peligrosas, el dióxido de cloro.

A continuación voy a presentar para ustedes mis opiniones sobre este tema del dióxido de cloro, el cual considero que es una estafa. Debo aclarar que yo soy Ingeniero Electromecánico y no un profesional de la medicina, razón por la cual usted bien puede o no tomar en cuenta mi opinión en este tema. Yo baso mi opinión en mi experiencia como investigador y en el método científico, la cual es una herramienta permite a cualquier persona con cierto nivel de educación hacer sus propias conclusiones sobre casi cualquier tema dentro del mundo de la ciencia.

¿Qué es el dióxido de cloro?

Cada vez que quiero utilizar una definición rápida para algo en este blog me gusta ir a la Wikipedia. Según el artículo Dióxido de cloro:

El dióxido de cloro es un compuesto químico con fórmula ClO2. Este gas verde-amarillento cristaliza como cristales naranjas brillantes a −59 °C. Como todos los óxidos de cloro, es un potente y útil agente oxidante, utilizado en el tratamiento del agua y como blanqueante.4​ La dosis letal media (DL50) por vía oral se ha calculado en ratas en 94 mg por kg de peso por lo que se clasifica como una sustancia moderadamente tóxica y peligrosa.56

Pero ustedes dirán: «la Wikipedia no es una fuente de información científica». Y eso es correcto. No se puede confiar en lo que dice la Wikipedia. Lo que sí se puede hacer es verificar las referencias proporcionadas en el texto.

Por ejemplo, la referencia 4 de este párrafo hace referencia a un documento en PDF (disponible aquí) que contiene una hoja de datos de una empresa llamada ERCO Worldwide (Engineering and Research Corporation), que se dedica específicamente a la fabricación de dióxido de cloro. En la primera página de ese documento en PDF aparece lo siguiente:

Esta hoja de datos nos dice que es una sustancia utilizada como blanqueador, para el tratamiento de agua y como un desinfectante. También se especifica que es un líquido oxidante que puede causar corrosión en la piel, daño serio en los ojos y que puede ser fatal si es inhalado. El documento en cuestión está lleno de alertas sobre los posibles efectos de este químico, el cual es evidente que no debe ser ingerido por el ser humano.

En la referencia 5 del artículo de Wikipedia nos encontramos con este enlace que nos lleva a un documento de la OMS donde se presenta información general sobre esta sustancia, incluyendo niveles de toxicidad comprobados en estudios realizados en ratas.

El documento está en español y es claro como el agua. Ambos documentos presentados son claros sobre el usos de esta sustancia en la industria química y los posibles efectos que puede tener sobre los seres vivos. Aún así, aunque para algunos parezca increíble, existe una creencia muy difundida en Internet sobre la capacidad de esta sustancia de curar hasta 100 enfermedades, incluyendo el SIDA, el cáncer, el autismo y el coronavirus. Sí, la panacea definitiva.

En Wikipedia se pueden encontrar artículos sobre este tema. En el mismo artículo del dióxido de cloro se menciona:

El compuesto es promovido de forma fraudulenta por personas, fuera del ámbito científico y médico, como una supuesta cura para una gran variedad de enfermedades, entre ellas el autismo en niños7​ y el COVID-19,8910​ bajo denominaciones como «suplemento mineral milagroso».

Las fuentes utilizadas para afirmar esto son perfectamente verificables:

Y este es uno de los aspectos que más contribuye a que esta situación sea tan complicada: las teorías de la conspiración.

Los  que apoyan el uso del dióxido de cloro como tratamiento efectivo para el coronavirus argumentan existe una «conspiración mundial» para prohibirle a las personas tener acceso a la cura para el para esta enfermedad, pues en el dióxido de cloro no hay negocio. Según ellos, las empresas farmacéuticas están haciendo lo posible para desprestigiar al propio dióxido de cloro y a las personas que hablan a favor de esta sustancia, todo con el propósito de promover la vacuna como única solución para la pandemia.

Para ellos nada de lo que diga la NBC, la BBC, el USA Today, New York Times, Detroit News o cualquier otro medio digital es válido, pues todos estos medios forman parte de la gran conspiración. Según ellos, la Wikipedia ha sido creada por sionistas (?!) y todo lo que hay ahí son puras patrañas sin fundamento alguno. La OMS está a la cabeza de la conspiración, así que las múltiples advertencias que han sido publicadas en contra de esta sustancia son todas parte de la farsa.

¿Cuáles son las fuentes de información de los que apoyan el uso del dióxido de cloro?

Para estas personas, la principal prueba de la eficacia del dióxido de cloro son los estudios llevados a cabo por el científico alemán Andreas Kalcker. Aunque este señor no es el único que promueve abiertamente el uso de esta sustancia, en años recientes es él quien se ha vuelto la cabeza visible en este tema.

Se puede decir que quien empezó a promover esta sustancia como una solución terapéutica para la cura de algunas enfermedades fue Jim Humble, que nombró a esta sustancia el «suplemento mineral milagroso», o MMS (por sus siglas en inglés). Este señor supuestamente se encontraba buscando oro en Sudamérica en 1996 y descubrió que el dióxido de cloro era útil para erradicar la malaria que de propagaba entre los trabajadores que lo acompañaban. Ahí se le ocurrió que esta sustancia podría ser terapéutica y empezó con todo este cuento del MMS, que lo llevaría incluso a fundar una iglesia llamada Génesis II, en la cual se convirtió en arzobispo.

En la página web de la FDA existe una nota de aviso enviada a esta iglesia y a Jim Humble en la cual se le advierte que revisaron sus múltiples sitios web en los cuales se encuentran «sacramentos sagrados de la iglesia Génesis II de la Salud y la Sanación». En estos sitios web se puede comprar la sustancia conocida como MMS, el cual no es un medicamento aprobado por ellos y que entra en violación con la sección 505 del Acto de Alimentos, Drogas y Cosméticos de la FDA. La nota sigue explicando que esta sustancia no puede ser vendida como cura para ninguna enfermedad, especialmente el coronavirus. Usted mismo puede entrar y leer la nota en el enlace compartido al principio de este párrafo.

Pero bueno. Según esta gente, la FDA también forma parte de la «conspiración mundial», así que ese documento no es válido. Y a mi sinceramente no me gustaría desarrollar este post con base en Jim Humble, pues sus afirmaciones caen más dentro del fanatismo religioso que de la pseudociencia. Dudo mucho que a alguien no le parezca raro que una persona se encuentre por accidente una supuesta sustancia milagrosa durante un viaje a la selva sudamericana, y que después de esa revelación fundase una iglesia en la que él mismo se auto declara arzobispo.

En este post me gustaría que revisemos las afirmaciones de Andreas Kalcker, quien en años recientes ha tenido más notoriedad que Humble. Andreas Kalcker es un supuesto pseudocientífico que afirma que ha encontrado en el dióxido de cloro la cura para más de 100 enfermedades. Esto según su libro «Salud Prohibida», el cual, por cierto, se encontraba de venta en Amazon y que actualmente pasa por un proceso de revisión por tratarse de un libro que promueve el uso de una sustancia tóxica como cura de múltiples enfermedades. Se cree que este proceso de revisión por parte de Amazon es un intento de censura, pues ellos también forman parte de la «conspiración mundial» en contra del dióxido de cloro (sarcasmo).

Una de las afirmaciones más osadas de este libro es que, con el dióxido de cloro, se puede curar el autismo. En un programa de 2014 que se encuentra disponible en Youtube este señor aseguró que con el dióxido de cloro había logrado la «recuperación completa» de 146 niños con autismo.

Lector que me visitas mi blog y lees este artículo… ¿Tienes la más mínima idea del impacto que tendría sobre el mundo de la ciencia este resultado? Andreas Kalcker debería ganar el premio Nobel en medicina por semejante descubrimiento.

Thomas H. WellerFrederick C. Robbins son dos científicos que ganaron el Premio Nobel de medicina por el descubrimiento de la vacuna de la poliomielitis en 1954. Pero aún este descubrimiento palidece totalmente en comparación con el descubrimiento de Kalcker, quien supuestamente ha logrado curar algo que se pensaba era incurable. Por fin ha aparecido un salvador para todas aquellas familias que han tenido que pasar por el difícil proceso de contar con niños autistas, todo gracias a aquel grandioso científico alemán.

Pero, ¿Dónde están las pruebas? Semejante descubrimiento merece un titular en todos los diarios. En el mundo científico debe abundar los papers publicados en journals sobre este fabuloso descubrimiento.

Antes de seguir explorando las maravillas logradas por el señor Kalcker, necesito que dejemos algo bien claro. Toda investigación científica debe valerse del método científico para obtener resultados. El método científico nos dice cuáles son las prácticas aceptadas por la comunidad científica como válidas a la hora de exponer y confirmar sus teorías.

Dentro de todo proyecto de investigación basado en el método científico se pasará por las siguientes etapas: observación, experimentación, medición, hipótesis, falsabilidad, reproducibilidad y repetibilidad, revisión por pares, publicación.

La revisión por pares y la publicación de los resultados debe ser el objetivo final de toda investigación, pues solo así se puede comprobar que los resultados obtenidos puedan ser replicados por otros equipos de investigación. Una investigación que no es publicada, no puede ser revisada por la comunidad científica y, por lo tanto, carece de toda validez.

Las publicaciones científicas se hacen en revistas indexadas, aunque cabe la posibilidad de hacer publicaciones en los proceedings (memorias) de los congresos. Sin embargo, los trabajos de más alto nivel siempre se publican en las revistas de más prestigio. Las publicaciones en revistas científicas pueden ser encontradas utilizando buscadores especiales para este propósito, tales como Google Scholar.

Hagamos un pequeño ensayo. Busquemos en Google Scholar información sobre los científicos Thomas H. Weller y Frederick C. Robbins, los del Premio Nobel por la vacuna de la polio.

Hay amplia documentación. Si se hace la prueba con científicos contemporáneos como Anthony Fauci o Didier Raoult, podremos incluso acceder a los perfiles de cada uno en los que se resumen todas sus aportaciones a la ciencia, así como la cantidad de citaciones que tienen sus trabajos.

El trabajo de Raoult sobre la hidroxicloroquina, otra supuesta cura para el coronavirus, fue publicado en 2020 y referenciado en 3469 publicaciones en unos cuantos meses, lo cual es muchísimo. En su carrera Raoult ha sido referenciado 169,800 veces y posee un índice h de 185, lo cual hace de este señor una autoridad a nivel mundial en su campo de estudio. Solo por ponerlo en contexto, el ganador uno de los ganadores del Premio Nobel de Medicina en 2020, Michael Houghton, con una carrera iniciada en la década de los 70 tiene 49,368 citaciones y un índice-h de 96.

¿Qué pasa cuando buscamos al señor Andreas Kalcker? Él, sin duda, luego de haber curado el autismo debe estar entre la élite mundial en medicina, ¿no? Hagamos la prueba de buscar sus trabajos en Google Scholar.

Curiosamente solo me salen estos pocos resultados. El primero es un resultado erróneo, pues se trata de algo relacionado al mundo de la música donde hay un autor apellido Kalcker. El segundo resultado es un documento en Power Point de una presentación sobre pseudociencias. El tercero y cuarto son dos supuestos artículos científicos, lo cuales hablan del COVID-19, por lo cual fueron publicados en 2020. Sin embargo, estos documentos no están publicados en revistas científicas: uno está en Researchgate (una red social) y el otro en un servidor de una página web (kritische-tiermedizin.de) alemana.

Creo que es más que evidente la diferencia que existe entre un científico y un charlatán. En el caso de Didier Raoult, Anthony Fauci o los señores de la vacuna de la polio, es muy sencillo encontrar referencias a su trabajo a través de docenas de papers publicados en distintos journals a través de varias décadas. Si quiere haga la prueba con cualquier científico de la actualidad (Stephen Hawking, Neil deGrasse Tyson, Michio Kaku, etc) o del siglo pasado (Albert Einstein, Nikola Tesla, Max Planck, Werner Heisenberg, etc) y podrá encontrar amplia documentación sobre el trabajo de cada uno de ellos.

La primera prueba de credibilidad que tiene que pasar un supuesto científico es la de tener trabajos científicos publicados que te respalden. Andreas Kalcker no pasa esa prueba, así que no se le puede considerar un científico, pues jamás en su vida ha publicado un solo artículo en una revista indexada, o siquiera en un congreso. Si no hay publicación, no hubo investigación.

Para muchas personas los videos en Youtube con entrevistas en medios de comunicación y testimonios de gente hablando maravillas sobre el dióxido de cloro es más que suficiente para creer en este asunto. Por favor, no se engañen… La ciencia se basa en evidencias, no en testimonios ni experiencias. El señor Kalcker NO es un científico y esa debe ser la primera y única prueba que cualquier persona debería necesitar para no creer en este tema.

Pero, si aún no es suficiente para usted el hecho de que no exista documentación alguna sobre las maravillas descubiertas por el señor Kalcker con los niños autistas, o con el coronavirus, hagamos otro tipo de búsqueda. Busquemos «dióxido de cloro autismo».

Una vez más no encontramos nada publicado por Kalcker. Simplemente vemos algunos resultados con advertencias sobre este tema, lo cual debe encender una alerta roja en nuestro cerebro si es que hasta ahora no ha sucedido.

Si se busca información en inglés («chlorine dioxide autism») te aparecerán referencias sobre Kerri Rivera y su libro «Healing the symptoms known as autism», el cual muestra los nombres de Kalcker y Humble en su portada.

Creo que está de más decir que si se hace una búsqueda del nombre de Kerri Rivera entre los autores de artículos científicos, no se encuentra ninguno. El libro en cuestión era vendido a través de Amazon, pero en 2019 fue eliminado del sitio por promover la desinformación sobre curas para el autismo y las vacunas. Si se hace una búsqueda de aportes científicos en Internet sobre Rivera pasará lo mismo que con Kalcker: no habrá resultados. Nunca ha hecho investigación.

Esta gente es especialmente peligrosa porque juegan con las necesidades de las familias con niños autistas, las cuales incluso llegan a aplicarle enemas (ver «protocolo enema«)  de dióxido de cloro a sus hijos con autismo o parálisis cerebral. Según Rivera, el autismo es causado por «una combinación de parásitos intestinales y el efecto de las vacunas».

Ahora, en 2020, el enfoque no está en el autismo, sino en el coronavirus. Pero, si sometemos el dióxido de cloro a una búsqueda asociada al coronavirus, veremos lo siguiente:

Encontrarás referencias al uso de esta sustancia para desinfección de espacios, como un agente que puede matar el virus. En estos documentos por ningún lado se dice que se debe ingerir el dióxido de cloro, pero para algunas personas parece que es suficiente que se diga que el dióxido de cloro funciona como desinfectante y empiezan a tomarlo. Los documentos que tratan de hacerse pasar por papers son publicados en Researchgate, no en revistas de medicina, razón por la cual carecen de toda validez. Yo tengo cuenta en Researchgate y mañana podría subir cualquier tontería en un PDF formateado como paper y sé que, lastimosamente, para muchos eso sería evidencia suficiente para empezar a tomar desinfectante.

Si alguien hasta este punto cree que las búsquedas de documentos científicos «ocultan» la información, pues Google también forma parte de la enorme «conspiración mundial» en contra del dióxido de cloro, los invito a que busquen en Scholar términos como hidroxicloroquina, azitromicina o ivermectina. Los tres son medicamentos que «supuestamente» curan el coronavirus, pero que sufren de mucha oposición por parte de las empresas farmacéuticas que no quieren que haya una cura para la enfermedad.

Si esos medicamentos funcionan o no, no lo se. No soy doctor. Pero lo que si les puedo decir es que existe amplia documentación científica al respecto, tanto a favor como en contra de cada una de esos medicamentos. Si una persona quiere creer o no en cada uno de ellos, bien puede basarse en el amplio espectro de publicaciones para establecer su juicio. Aquí las pruebas no son videos, publicaciones en blogs o en periódicos ni entrevistas en la radio o en la TV o artículos en la Wikipedia. Lo que hay son papers, muchos, publicados en journals, como debe ser.

Más evidencia sobre el fraude

Si las búsquedas en Google Scholar no son suficientes para usted, busque información en el Google normal sobre este tema y le aseguro que por cada publicación a favor del dióxido de cloro habrá 3 en contra. Donde más se ha propagado la falsa creencia que esta sustancia sirve para curar el coronavirus es en Latinoamérica, región en la que la pandemia ha azotado implacablemente a la población. Entre más necesidad haya, más fácil será para los charlatanes ejecutar sus fechorías.

Uno de los principales argumentos que utilizan esta gente para convencer a la gente de este tema es el caso de Bolivia. Según ellos, el congreso de Bolivia aprobó el uso de dióxido de cloro como tratamiento para el coronavirus y por eso allá ya no hay coronavirus. Aunque sí es cierto que el congreso boliviano aprobó el uso de dióxido de cloro, a todas luces se trata de un movimiento político (ver artículo). La gente quiere soluciones en tiempos de necesidad y para ellos fue muy fácil aceptar que las personas empezaran a tomar desinfectante diluido en agua. Son el único país en el mundo que permitió tal cosa, pero para todos los seguidores del dióxido de cloro y miembros del COMUSAV, ese es el ejemplo a seguir para todas las naciones del mundo.

Lo cierto es que el decir que en Bolivia no hay coronavirus no podría estar más apartado de la realidad. Al día de hoy, 8 de enero de 2020, se registraron 2,263 casos de coronavirus, siendo esta la mayor cantidad de casos diarios registrados desde el inicio de la pandemia.

Aunque resulta más que evidente que la segunda ola vendrá a golpear con fuerza a Bolivia, los «clorolovers» dicen que una cosa son casos y otras son muertes. Aunque sí es cierto que las muertes en Bolivia se mantienen relativamente bajas, existe una clara tendencia al aumento, marcada principalmente por las 46 muertes del día 7 de enero, una cantidad que no había sido superada desde el mes de septiembre.

Los medios internacionales han reportado en estos últimos días que el sistema de salud de Bolivia está sufriendo fuertemente por la segunda ola y que el gobierno ya ha adquirido 5.2 millones de vacunas, las cuales llegarán a finales de enero al país.

Yo la verdad no entiendo para que invirtieron dinero en 5 millones de vacunas si con el desinfectante les estaba yendo bien, ¿no?

Pero ninguna de las cosas que he mencionado hasta ahora son suficientes para los «clorolovers» y los miembros de la COMUSAV. La llamada Coalición Mundial Salud y Vida (COMUSAV) es supuestamente «una organización que tiene tiene presencia en más de 20 países, que cuenta con más de tres mil médicos y más de 50 mil personas ya están suscritas a este movimiento».

Cuando buscamos información sobre el dominio de comusav.com, tenemos:

El dominio fue registrado el 21 de junio de 2020, así que esta página web no existía hace un año. La palabra COMUSAV empezó a ser buscada en Google en junio de este año, sin ningún tipo de búsqueda en la historia previo al 2020.

Dicen que tienen presencia en más de 20 países, pero no sabemos cuáles son. De hecho la palabra «comusav» solamente ha sido buscada en 16 países del mundo, incluyendo escasas búsquedas en Estados Unidos, Canadá y Alemania. La mayoría de búsquedas proviene de Bolivia, seguido por Panamá y México. No sé por qué no estoy sorprendido.

Por cierto, cuando se busca el dióxido de cloro entre los Google Trends nos damos cuenta que este asunto es casi exclusivo del 2020, pues desde el 2004 que empezó Google a registrar estas cosas el interés había sido muy poco, casi nulo. Lo mismo pasa con los términos de búsqueda «andreas kalcker» y «chlorine dioxide».

En resumen este cuento del dióxido de cloro se ha vuelto especialmente popular durante la pandemia, al igual que el nombre del señor Kalcker.

Apelando al sentido común

Yo quisiera saber algo… ¿si el dióxido de cloro es la cura para más de 100 enfermedades, cuál es el mecanismo de acción?

Por ejemplo, yo sé por experiencia que el paracetamol (o acetaminofén) es un medicamento diseñado para tratar la fiebre y el dolor. Yo sé que el ibuprofeno es un anti inflamatorio que se usa para tratar fiebres, dolores e inflamaciones. La morfina sirve para tratar el dolor, el clorotrimeton para tratar alergias, el metroclopramida para tratar vómitos y nauseas… en fin, cada medicamento que hay en el mercado ha sido diseñado para un propósito específico.

Cuando uno va al médico los doctores te hacen un diagnóstico y con base en ello te recetan medicamentos para tratar los síntomas o patologías que tengas. No se espera que si vas al médico con un dolor de cabeza te receten un medicamento para las nauseas, pues ese medicamento hará poco para librarte del dolor de cabeza.

En este sentido, ¿cómo funciona el dióxido de cloro? ¿Será que estamos ante una molécula inteligente que cuando entra a tu cuerpo te hace un diagnóstico y automáticamente toma la decisión de atacar el problema de salud que tengas? Es decir, si alguien tiene SIDA, al tomar dióxido de cloro éste ataca el virus del VIH, pero si se trata de una persona que tiene cáncer, el dióxido de cloro ataca el tumor que tenga la persona. ¿Así funciona?

¿Cómo hace el dióxido de cloro para distinguir si lo que tengo es coronavirus o si trata de un tumor? Son 100 las enfermedades que dice Kalcker que pueden ser curadas con esta sustancia, ¿no?

Según los «clorolovers», lo que hace el dióxido de cloro cuando entra al cuerpo humano es «oxigenar», pues posee dos átomos de oxígeno por cada átomo de cloro. Y que la mayoría de las enfermedades que se producen en los seres humanos es por falta de oxigenación en el cuerpo. ¿Cómo hace el ClO2 para decidir qué oxigenar y qué no oxigenar? En todo caso, hay algo en lo que la mayoría de estas personas se equivoca: el dióxido de cloro es un oxidante, no un oxigenante. No son lo mismo y  no tienen el mismo efecto en el cuerpo humano.

Entre más nos sumergimos dentro de la mitología que existe acerca del dióxido de cloro como terapia para curar enfermedades, más cosas sin sentido nos encontramos. Por ratos me parece absurdo estar escribiendo sobre este tema, pues se supone que las personas deberían tener sentido común y entender, sin muchas dificultades, que el desinfectante no se toma, no es consumible y no cura enfermedades.

Si, es verdad que se usa el dióxido de cloro para purificar el agua potable, pero en dosis muy bajas, casi imperceptibles para el cuerpo humano. Para qué le vas a agregar más dióxido de cloro a tu botella de agua si en la planta potabilizadora ya lo hicieron. No tiene sentido, y tampoco lo tiene que esperes que al hacer eso te proteges del contagio del coronavirus.

Reflexiones finales

Llegado este punto, ¿aún habrá personas que creen que todo forma parte de una conspiración para causar un genocidio al negarle a la población la verdad sobre el dióxido de cloro?

Pues no hay peor ciego que el que no quiere ver. Yo todavía podría seguir escribiendo miles de palabras sobre este tema, incluyendo los argumentos absurdos que usan los «clorolovers» para tratar de convencer a la gente de tomar desinfectante. En Internet te puedes encontrar testimonios, videos sobre cómo diluir el dióxido de cloro en una botella de agua, videos con las supuestas conferencias de Kalcker, artículos en medios digitales sobre los beneficios de esta sustancia milagrosa y toda clase de documentación al respecto. La enorme mayoría de la información, sin embargo, proviene de gente cuyas identidades se desconocen. Las supuestas evidencias requieren de fe, pues carecen totalmente de documentación que las avale.

Los supuestos médicos de la COMUSAV, algunos autoproclamados como investigadores, jamás en su vida han hecho investigación. Los invito a que tomen los nombres de cualquiera de esos personajes y que busquen sus aportes al mundo de la ciencia en Google Scholar o en cualquier otro buscador de información científica, si es que no confían en Google. Les aseguro que la gran mayoría de ellos nunca ha hecho una sola publicación científica, y los que las tienen son en temas completamente separados de este asunto.

Si hay tantos médicos, si hay tanta evidencia, deberían publicar los resultados no? Yo tendría que borrar este artículo de Internet en el preciso momento que salga una publicación en un journal avalando el uso de dióxido de cloro en seres humanos como tratamiento para el coronavirus. Pero, ¿saben algo? No va a pasar.

Los estudios en los que se prueban medicamentos en seres humanos deben pasar por un comité de bioética, el cual debe aprobar los procedimientos que se utilizarán, asegurando siempre la integridad de los pacientes. Es por eso que me atrevo a asegurar que nunca se hará un estudio en el que se pruebe dióxido de cloro en seres humanos, pues eso no sería ético. No puedes darle desinfectante diluido en agua a una persona a ver si se muere o no se muere. La ciencia no funciona así. Al menos no en estos tiempos.

Talvez los Nazis o los japoneses del escuadrón 731 se habrían atrevido a experimentar con desinfectante. Pero el mundo, la ciencia,  aprendió aquella lección a la mala y hoy día los estudio sobre seres humanos están estrictamente regulados. La petición de los «clorolovers» de hacer este estudio no se puede cumplir, no por miedo a descubrir las bondades del milagroso dióxido de cloro, sino por el miedo a matar o causarle lesiones a las personas.

Ya para concluir, me gustaría apelar al sentido común de las personas que leen este artículo. Por favor, no crean en estas personas que no son más que estafadores que buscan quedarse con su dinero aprovechándose de los tiempos que vivimos. El dióxido de cloro es blanqueador, desinfectante, y no debe ser ingerido por el ser humano más allá de la dosis que se utiliza en la purificación del agua, que es muy baja.

Protéjase usted y proteja a su familia. Si usted no cree en nada de lo que escribí, pues está bien, es su derecho. Solamente me gustaría que considerara que,  al momento de decir que usted quiere tomar desinfectante diluido en una botella de agua, hágalo usted y no involucre a su familia y seres queridos. Acepte el reto personalmente y no incluya a los demás, pues podría hacerles daño. Si usted no se quiere, auto despréciese a usted mismo o usted misma, pero no lo haga con las personas a su alrededor.

Espero que este artículo haya sido de su agrado, independientemente de lo que usted piense sobre este tema.

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